
Tiempo atras, lo salpicabas todo con tu encanto te e visto reducir mujeres al llanto, y a la fortuna despreciar. Al medio día casi descosido, sos un flamenco con el ala herida; con la intemperie te arropas. Como yegua derramaba su esplendor, eramos salvajes sin frenos para el amor. Y EN LA MISMA FANTASÍA SE FUNDÍA Y SE REÍA DE LOS DOS.